NUEVAS RAZONES. RAZONES DE SIEMPRE

Todo es novela nació hace años como un proyecto personal para ayudar a la escritura de buenas novelas y acompañar en cierta manera a los escritores no solo durante el proceso de escritura, sino en el de búsqueda de editorial. Aunque este último propósito se ha caído de la lista, —por su propio peso y por mi falta de tiempo para pelearlo—, los demás siguen vigentes y forman parte de mi actividad diaria.

Hoy escribo y publico esta nueva pieza como pistoletazo de salida al nuevo curso, y para reafirmarme en las mismas razones de siempre que, sin embargo, se me antojan nuevas. Quizá sean nuevas del mismo modo que son nuevas y son las de siempre las aguas de todos los ríos de Heráclito, etc. Mis razones siguen siendo las mismas: un puro deseo de comunicar, de conectar. De contar, de contarnos. De aportar valor. 

En casi todos los manuales de escritura creativa te invitan, nada más comenzar, a preguntarte la razón por la que escribes. Somos tantos ya en este ancho mundo de la escritura que las razones, por más que siempre sean las mismas, siempre sorprenden. Reuniré unas cuantas, por mi gusto por la enumeración: por expresión emocional, por ambición artística; para ganar dinero, notoriedad, prestigio, fama; por egocentrismo; por afán intelectual, afán de trascendencia; por ganas de compartir, de dar, de que no se pierda lo atesorado en la memoria, la experiencia, las horas de estudio, de lectura y reflexión; por petardeo, por conocer gente, por aburrimiento, por venganza, por desidia, por rencor… Cada cual ha de encontrar las suyas. 

Según datos de la Federación de gremios de editores de España, en el año 2019 se publicaron 82 mil títulos. Así que 82 mil razones circulan por librerías y hogares. Ahí es nada.

Durante mucho tiempo mantuve otro blog de creación que no me trajo nada más que satisfacciones. Mi Tren sobre la tierra fue un modo de ubicarme en mi mundo, de comprometerme, de disciplinar mi escritura. Luego vinieron otros, como este, más dedicados a la parte técnica de la escritura, a aportar información valiosa para los que escribimos, más que a la creativa. Y hoy regreso con todo ese bagaje mezclado en mi cabeza, pero sobre todo, con ganas de compartir. 

En este tiempo que he guardado silencio en este espacio, la vida, claro, ha seguido su curso. Incluso durante algo tan inverosímil como una pandemia. Y más que nunca creo en el lema de este blog: que todo es novela. Nuestra interpretación de la realidad, de los demás. Lo que pensamos de nosotros mismos, nuestros deseos, nuestros sueños dormidos y despiertos. Creamos la realidad conforme la pensamos, o la vivimos, muchas veces, como si de una novela se tratara. Inventamos nuestro propio personaje, a veces incluso nos inventamos a los demás. En ocasiones incluso nuestra vida se organiza en tramas, y nos ofrece desenlaces; nos pone en peligro, nos somete a la tiranía de los puntos de giro, de las barreras y reveses. A veces nos permite hablar, a veces impone un silencio y un recogimiento perfecto e imprescindible. 

Tengo ganas de hablar de esta novela que escribimos a diario, de las razones que encuentro para una y para todas las novelas. Un poco de mi propia novela, mucho de las novelas que escriben los demás, algo de las que atestiguo que viven. Porque se trata de eso, en definitiva: de vivir, de compartir la vida y lo vivido. De convertir en arte la experiencia. De hilar lo natural, transformarlo en artificio para tratar de comprenderlo. Con o sin belleza. Siempre con la ambición de la excelencia y con los límites del talento y las posibilidades. 

Y en eso estamos: en vivir, en leer, en conversar. En reflexionar y aprender. Con humildad, con pasión, con generosidad. Por múltiples razones: porque estamos vivos, porque aún tenemos ganas de compartir, de dar y de recibir. Por aprender y exprimir el valioso tiempo dejando lo que quiera que pueda haber de valor en las palabras. 

Y en eso estamos.

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